Termina una semana agitada para el peronismo bonaerense. Finalmente y tras un mes de rosca intensa, que por momentos llevó la tensión a los niveles del cierre de listas para la elección de septiembre, el gobierno de Kicillof contará en 2026 con herramientas financieras y económicas de gestión que en los años anteriores quedaron entrampadas en el laberinto de la interna: el Presupuesto 2026, la Ley Fiscal Impositiva y, fundamentalmente, la Ley de Financiamiento que le permitirá al Ejecutivo tomar deuda por unos 3000 millones de dólares para hacer frente al ajuste y la crisis del modelo de Milei.
El espinoso camino que llevó a esta resolución favorable para el conjunto del peronismo, pero especialmente para Kicillof, dejó marcas en los cuerpos de los protagonistas. “No pasa en ninguna provincia que le pulseen así al gobernador las herramientas básicas para gestionar. No nos estaban dando nada extra, era una herramienta básica para sobrevivir. Pusieron en juego la comida y el sueldo de los bonaerenses por tres cargos”, sintetizan cerca de Kicillof en relación a las actitudes de sus aliados del peronismo.
En el toma y daca de las negociaciones, el gobernador tuvo que ceder posiciones importantes para no quedarse otro año más sin financiamiento para refinanciar la deuda que tomó María Eugenia Vidal o sostener obras y programas provinciales en medio del ajuste de Milei, que ya le sustrajo a la PBA casi 13 billones de pesos. En concreto, las autoridades de la Cámara de Diputados de la Legislatura quedaron en poder de La Cámpora y el Frente Renovador, tal como venía siendo hasta ahora. “Fue lo único de todo esto que no salió como nosotros esperábamos”, reconocen en el entorno del gobernador, donde impulsaban que la discusión por esos cargos no se mezclara con la de la aprobación del endeudamiento. “Hicieron todo lo posible para llevar la discusión hasta esta semana para que entrara todo en el mismo paquete”, rematan refiriendo a sus socios de Fuerza Patria.
El punto no es menor. Si para el conjunto del peronismo hubiera sido casi un suicidio dejar a la PBA sin financiamiento para el 2026, lo cierto es que el cristinismo capitalizó estratégicamente su poder de fuego en esa rosca. CFK sostiene hace tiempo la relevancia de los espacios legislativos como trinchera de resistencia y construcción frente a gobiernos hostiles. Crecer en el Congreso para frenar a Milei fue la principal consigna del kirchnerismo en este año electoral.
Salvando las distancias entre el gobierno del libertario y el de Kicillof, pero sin dejar de reconocer que la tropa cristinista siente cada vez más ajeno a quien pintaba como el heredero de CFK, puede trazarse un paralelismo entre esa proyección del Congreso y la de la Legislatura bonaerense para el futuro del kirchnerismo. En esa clave hay que entender el desembarco en la Legislatura de figuras centrales del esquema cristinista como Mayra Mendoza, o la puja hasta las últimas consecuencias por posiciones como la titularidad de Diputados o la comisión bicameral de seguimiento de la ejecución presupuestaria que se aprobó junto al financiamiento. Plataformas desde las cuales el cristinismo fiscalizará el gobierno de Kicillof.
Quizás por esto en el entorno del gobernador no festejaron con mucho énfasis la salida de una ley que consideraban estratégica. “Aprobamos, sacamos todo como queríamos, pero nos llevaron a una discusión de un mes sin sentido”, expresan como saldo del proceso, y agregan sin pelos en la lengua: “Por obstruirle una supuesta carrera presidencial a Axel ahora está en riesgo el aguinaldo de los bonaerenses, ¿es lógico eso?”.
Mientras en La Cámpora intentan bajar la espuma que dejó el maremoto interno y convocan a “salir del internismo”, la tónica de las opiniones en el MDF es un tanto más picante. Cerca de Kicillof critican a sus aliados por “haber llevado al punto al que llevaron a la provincia, poniendo en riesgo la gobernabilidad”, y auguran una convivencia poco armónica hacia adelante.
Aunque sigan bajo un mismo techo peronista, en el MDF reconocen que los caminos del kicillofismo y del cristinismo van por carriles separados. Ese es el dato político más determinante de lo que deja este 2025 y lo que proyecta hacia 2026 y 2027 para el peronismo. “Nosotros seguiremos nuestro camino, no le vamos a pedir permiso a nadie ni le vamos a preguntar a nadie si le parece bien o mal lo que estamos haciendo. Ya es un hecho, no necesitamos nada más”, afirman en la mesa chica kicillofista.
Autonomía política. Esa es la conquista de estos años que en el MDF destacan como el principal logro del espacio y sobre lo que pretenden edificar lo que viene. La pregunta que surge es qué significa esa autonomía y qué hará el espacio de Kicillof en adelante desde las bases que construyó, primero fundando el MDF y luego consolidándolo como una nueva pata del peronismo con peso propio, estructura territorial, dirigencia y proyección política. Y la primera respuesta es que, ya afirmado en la PBA, el MDF potenciará en 2026 un traspaso de las fronteras bonaerenses que ya viene ejecutando de hecho.
Desde distintas áreas de la gestión bonaerense vienen tejiéndose articulaciones y relaciones con otras provincias. En algunos casos el vínculo es directo con el gobierno provincial, si es peronista. En otros, los vínculos son con la dirigencia política y social. El objetivo es siempre el mismo: la ampliación de un armado político que aporte a una construcción electoral con la potencia suficiente como para ganarle a Milei en 2027. “Nosotros trabajamos para construir una alternativa que le gane a Milei y recupere el gobierno en 2027. Puede ser Axel u otra persona porque el momento político e histórico demande otra cosa. No estamos construyendo Axel presidente, estamos construyendo algo más amplio. Lo que todos tenemos en claro es que de acá al 2027 nosotros vamos a estar dentro de la alternativa de gobierno que le pueda ganar a Milei”, explican en las entrañas del MDF.
Esa construcción se acelerará a partir de este verano. “Hubo un mensaje concreto de que entre febrero del 2026 y marzo del 2026 tenemos que ir a toda máquina, a sumar intendentes y dirigentes, con especial fuerza en las provincias donde no gobiernan compañeros peronistas”, dicen en un ministerio bonaerense que ya puso primera en la construcción de articulaciones con otras provincias.
En el MDF creen que la salida a recorrer el país para sumar la más variada y amplia cantidad de voluntades para enfrentar a Milei es la tarea estratégica del año que viene. Y sienten que se ganaron el derecho a lanzarse a esa construcción sin pedidos de permiso ni de disculpas: “La alternativa a Milei no se va a construir entre cuatro paredes de un departamento”, sintetizan cerca de Kicillof.
El entorno del gobernador entiende que tiene una ventaja política que es a la vez una responsabilidad. Con los puentes entre el kirchnerismo y muchos otros sectores del peronismo y la oposición a Milei detonados, la posibilidad de acercar posiciones es un valor en sí misma. Para graficarlo, alguien de trato permanente con el gobernador se imagina convenciendo al kirchnerismo de bancarse posiciones como las del salteño Gustavo Sáenz, y a Martín Llaryora de la importancia de contar con CFK y lo que representa en el frente que dispute el 2027. “Tienen que estar todos adentro, sino no le vamos a ganar a Milei. Si nos dividimos en mil pedazos no vamos a ganar”, sostienen a la vez que expresan la confianza en que un armado político así de amplio no sólo es posible, sino que probablemente suceda. No imaginan otra posibilidad de ganarle al Gobierno en las próximas ejecutivas.
Por esto, el MDF avanzará el año que viene en la construcción de las condiciones de posibilidad de esa alternativa amplia y plural a Milei sin recibir instrucciones de nadie, y sorteando los obstáculos y las distracciones que intenten ponerle en el camino. “Si cada vez que queremos salir nos arrastran a la interna de la provincia para que Axel se quede discutiendo el PJ bonaerense no vamos a construir nada. Nosotros vamos a construir esta alternativa nacional. Que los demás sigan peleándose, midiéndose el nivel de lealtad en sangre que así les va bárbaro. ¿Esa es su discusión? Perfecto”, dicen con ironía en el riñón kicillofiosta, y concluyen: “Esa es la de ustedes, no es la nuestra. No vamos a seguir atados a medirnos el nivel de lealtad en sangre para pensar si damos o no cualquier paso”.
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