21° aniversario: Guardaparques de Neuquén: custodios del territorio y memoria viva de la naturaleza
Sábado 17 de Enero de 2026
Nº de Edición 1478

NEUQUÉN

21° aniversario: Guardaparques de Neuquén: custodios del territorio y memoria viva de la naturaleza

17/01/2026 | Con presencia permanente en las 12 Áreas Naturales Protegidas, estos agentes cumplen una función estratégica en la conservación de los ecosistemas, la educación ambiental y el vínculo entre el Estado y las comunidades, en un contexto marcado por el cambio climático y los nuevos desafíos ambientales.

Por: Redacción

Hay oficios que no se explican del todo con un cargo ni con un uniforme. Se viven. Se caminan. Se aprenden escuchando al viento, leyendo las huellas en la tierra, entendiendo los silencios del monte y los cambios del agua. Ser guardaparque en Neuquén es eso: una forma de habitar el territorio y de cuidar, día a día, una herencia natural que es de todos.

Ayer, el Cuerpo de Guardaparques de la provincia del Neuquén celebró un nuevo aniversario desde su creación. La institución nació en 2005, con el ingreso de siete guardaparques, marcando un hito en la consolidación de una política pública ambiental orientada a la protección del patrimonio natural neuquino. Desde entonces, el cuerpo creció y se fortaleció, acompañando el desarrollo del sistema provincial de conservación.

Actualmente, Neuquén cuenta con 12 Áreas Naturales Protegidas, que resguardan una amplia diversidad de paisajes, ecosistemas y especies. La primera de ellas fue Copahue, creada como antecedente fundacional de una mirada estratégica sobre la conservación del ambiente y el uso responsable del territorio. A partir de esa experiencia inicial, la provincia fue ampliando su red de áreas protegidas, consolidando una política sostenida en el tiempo.

Desde la estepa al bosque andino, desde las lagunas altoandinas hasta los valles y ríos, los guardaparques son presencia permanente del Estado en el territorio. Son quienes recorren, observan, registran, previenen incendios, acompañan a visitantes, dialogan con comunidades, producen información científica y sostienen, muchas veces en condiciones adversas, el cuidado cotidiano de los ecosistemas.

Pero su rol va más allá de la conservación estricta. Los guardaparques son también memoria viva del ambiente. Conocen la historia de cada lugar, recuerdan cómo era un arroyo antes de la sequía, cuándo volvió una especie que había desaparecido, cómo cambió un sendero con el paso de los años. En sus relatos conviven el saber técnico, la experiencia acumulada y una relación profunda con la naturaleza que no se aprende en manuales.

En un contexto atravesado por el cambio climático, la emergencia hídrica y las nuevas presiones sobre el territorio, su trabajo adquiere una relevancia estratégica. El monitoreo de fauna y flora, el control del uso público, la educación ambiental y la prevención de riesgos son hoy tareas clave para sostener un modelo de desarrollo que cuide los bienes naturales sin perder de vista a las personas.

En cada Área Natural Protegida, los guardaparques cumplen un rol esencial: ser el nexo entre la naturaleza, la comunidad y el Estado. Son quienes explican por qué un sendero se cierra, por qué una especie necesita protección, por qué cuidar el entorno es también cuidar el futuro.

Este nuevo aniversario es una oportunidad para reconocer trayectorias, historias personales y vocaciones que se renuevan generación tras generación. Guardaparques con décadas de experiencia conviven hoy con jóvenes que eligen este camino como proyecto de vida, compartiendo una misma convicción: defender el patrimonio natural de Neuquén para las generaciones que vienen.

Desde el ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales provincial acompañamos esta celebración. Porque celebrar al Cuerpo de Guardaparques es, en definitiva, una forma de compromiso con la provincia. Un compromiso que no siempre se ve, pero que se siente en cada bosque cuidado, en cada especie protegida y en cada paisaje que sigue siendo parte viva de la neuquinidad.