La pérdida del poder adquisitivo, la caída de las exportaciones, la apertura de las importaciones, el aumento de los costos de producción y la recesión generalizada generan un combo explosivo que pone en crisis al sector industrial. El mundo automotriz no es la excepción. En las últimas horas, General Motors (GM) confirmó que volverá a frenar su producción y suspender a sus 600 empleados una semana al mes.
La medida no es nueva; ya la había implementado en julio de 2025 y la mantendrá en 2026.
A partir de esta decisión, los trabajadores de General Motors trabajan solo tres semanas por mes y cobran el 75% de su salario. Durante la semana restante, la producción se paraliza.
Cabe recordar que en los últimos dos años, GM redujo considerablemente su personal y pasó de tener 1.000 empleados a 600. Además, en 2025, sus plantas trabajaron a menos del 50% de su capacidad instalada.
El modelo Tracker de la automotriz se vende en un 70% a Brasil y la caída de las exportaciones golpeó rotundamente a la compañía como a todo el sector automotriz.
La venta de unidades al exterior se redujo en un 10,8% y la producción de la industria local fue de 490.876 vehículos, una baja del 3,1% contra el año anterior.
Esta realidad hace que la situación de General Motors se repita en otras compañías como Volkswagen, que también suspende en forma rotativa a sus operarios de su fábrica de General Pacheco.
Por su parte, Renault Argentina dio de baja la producción de sus modelos Sandero, Stepway y Logan, y finalizó la producción que hacía en su planta la automotriz Nissan.
Fuente_diagonales.com