Según pudo saber este medio, el episodio ocurrió en los momentos previos a la llegada del mandatario provincial. Cinirella, con intenciones de participar activamente en la reunión de producción y logística del evento, recibió una respuesta tan corta como contundente: No.
El "afuera" no fue solo físico, sino político. La negativa de la gestión municipal a integrarla en la mesa chica de organización dejó en claro que la relación entre la ex edil y el entorno del intendente Ricardo Marino atraviesa su peor momento.
Gestiones paralelas.
Lejos de quedarse de brazos cruzados ante el desplante, Cinirella habría optado por la "vía alternativa". Trascendió que la dirigente del Frente Grande se encuentra gestionando reuniones por fuera de la estructura municipal, buscando tender puentes directos con Provincia que no pasen por el despacho principal de la calle Comodoro Rivadavia.
Un clima de hostilidad creciente
El malestar contra la conducción de Marino no es una novedad, pero este último episodio echa nafta al fuego. En los pasillos de la política local se comenta que:
* Los enemigos internos aumentan: La falta de apertura en la mesa de decisiones está alejando a aliados clave.
* Fuga de apoyos: El Frente Grande, espacio que hoy representa Cinirella, se siente ninguneado por una gestión que parece cerrarse cada vez más sobre sí misma.
La llegada del Gobernador, que debería ser un bálsamo de unidad para el peronismo local, terminó exponiendo las grietas profundas de una coalición que hoy parece sostenida por hilos muy delgados.