El Hospital Provincial Neuquén “Dr. Eduardo Castro Rendón” continúa fortaleciendo su capacidad para resolver patologías cardiovasculares complejas en pacientes pediátricos, a partir del trabajo articulado entre su equipo de Cardiología Infantil y referentes nacionales en electrofisiología.
Este mes se realizaron nuevos procedimientos de ablación por radiofrecuencia y con tecnología de mapeo tridimensional en niños y adolescentes con arritmias cardíacas.
El Dr. Sebastián Maldonado, electrofisiólogo infantil del Hospital Garrahan, explicó en qué consiste este tratamiento: “La ablación por radiofrecuencia es una estrategia terapéutica en la que ingresamos por las venas del paciente con tres catéteres, que son cables muy finitos, con los que viajamos hasta el corazón. Según cuál sea el cortocircuito eléctrico que tenga el paciente, lo identificamos, vemos dónde está y, si se encuentra en un lugar seguro, aplicamos calor en la punta del catéter para cauterizar ese circuito eléctrico de más”.
En algunos casos, el circuito eléctrico anormal se encuentra cerca de estructuras esenciales del corazón, lo que impide el uso de calor. En esas situaciones, se utiliza una energía diferente: el frío, mediante la técnica de crioablación. Actualmente, esta tecnología no se encuentra disponible en Neuquén, pero se trabaja para que lo esté próximamente.
Cuatro nuevos procedimientos
La semana pasada se realizaron cuatro nuevos procedimientos en pacientes de entre 6 y 16 años. Dos de ellos requirieron una tecnología especial de primera línea: el sistema de mapeo tridimensional (3D), que el Hospital Provincial Neuquén utiliza desde julio de 2025.
“Se operaron cuatro pacientes, de los cuales dos son de mayor complejidad, como una taquicardia muy poco frecuente llamada taquicardia de Coumel, que requiere esta tecnología especial para tener mayor éxito en el procedimiento”, explicó el especialista.
Agregó que “el otro caso complejo es un paciente en el que la primera vez no se pudo identificar el cortocircuito, así que con esta tecnología vamos a intentar detectarlo”.
El sistema de mapeo 3D ofrece múltiples beneficios: permite trabajar prácticamente sin rayos X -mejorando la seguridad del equipo de salud y del paciente- y posibilita una visualización más precisa de las estructuras cardíacas y de la activación eléctrica del corazón en tres dimensiones.
Más allá del avance tecnológico, Maldonado destacó el impacto que estas intervenciones tienen en la vida de los pacientes y sus familias: “Los beneficios son muchos, empezando por resolver el problema del paciente en su lugar de origen, evitando viajes, estrés y estar en una ciudad desconocida”.
En Argentina existen solo tres centros pediátricos que realizan este tipo de procedimientos de alta complejidad; entre ellos, el Hospital Garrahan. “Muchas veces el Garrahan termina asumiendo pacientes de todo el país y hoy tenemos un año de demora en ablaciones. Por eso es muy beneficioso poder hacerlo en Neuquén, teniendo en cuenta la formación del Dr. Salvi, para poder descentralizar”, afirmó Maldonado.
En ese sentido, remarcó que “la idea es ir formando profesionales para que no todo dependa de la ciudad de Buenos Aires y que solo se deriven los casos sumamente complejos. El Dr. (Guido) Salvi -profesional del Castro Rendón- está muy bien formado”.
Respecto al postoperatorio, el especialista explicó que la evolución suele ser rápida: “Los pacientes se quedan internados una noche y, si todo está bien, al otro día se van de alta. En el 99 % de los casos es así, y luego el seguimiento clínico lo realiza el equipo del hospital”.
Uno de los principales beneficios de la ablación es la mejora sustancial en la calidad de vida de los pacientes pediátricos. “Son chicos que viven polimedicados, tomando medicación todos los días durante años, lo que altera su vida cotidiana, su rendimiento físico y su participación en juegos y deportes. Además, cada episodio de taquicardia implica ir a la guardia, internarse, el estrés de la hospitalización. Todo eso cambia completamente después de la intervención”, aseguró Maldonado.
Por último, afirmó que “es una de las pocas cosas que nosotros como profesionales realmente curamos en cardiología, sobre todo cuando el paciente no tiene cardiopatías”.
Por su parte, el Dr. Guido Salvi, electrofisiólogo infantil del Hospital Provincial Neuquén, destacó la importancia del trabajo en equipo en este tipo de procedimientos al decir que “en casi todas las intervenciones se necesita más de un operador. En este caso somos dos: el Dr. Maldonado y yo, tanto para la parte técnica y manual como para la interpretación de lo que está pasando. En electrofisiología se necesitan al menos dos electrofisiólogos: uno con los catéteres y otro que interpreta la actividad eléctrica del corazón desde la computadora”.
Y agregó que, “además, venimos trabajando con el equipo de electrofisiólogos de adultos que son Ramón Raña, Pablo Coluccini y Gonzalo Luna”.
Finalmente, Salvi destacó el carácter interdisciplinario del abordaje: “Participa el equipo con el que venimos trabajando hace más de un año, electrofisiólogos de adultos, pediatría, terapia pediátrica, psicoprofilaxis, cardiología infantil, anestesiólogos, enfermería, técnicos, personal administrativo, entre otros”.
Con la incorporación del sistema de mapeo 3D, la radiofrecuencia y la inminente posibilidad de contar a corto plazo con la crioablación, el Hospital Provincial Neuquén se consolida como un centro de referencia regional, con tecnología de alta complejidad, profesionales formados y un equipo especializado para brindar respuestas integrales a pacientes pediátricos con arritmias cardíacas.