El privilegio de Sgaravato como EPITAFIO : "Marino ante su propia crisis de ética"
Sábado 14 de Marzo de 2026
Nº de Edición 1534

HCD PATAGONES

El privilegio de Sgaravato como EPITAFIO : "Marino ante su propia crisis de ética"

13/03/2026 | La incompatibilidad no es solo económica si no horaria, una persona no puede estar en el mismo horario en dos lugares

Por: Redacción

El reciente escándalo en torno a la figura de Sgaravato y la percepción de su doble sueldo no necesita de un encuadre judicial para ser una tragedia política de proporciones. En un país donde el salario real se pulveriza y la pobreza escala a niveles alarmantes, la imagen de la "doble ventanilla" estatal actúa como un ácido que disuelve el contrato de representación entre el dirigente y el pueblo. No estamos ante un debate sobre la legalidad técnica de los haberes, sino ante una transgresión ética profunda que golpea el corazón de un movimiento que nació bajo la premisa de la justicia social y la dignificación del trabajador.

Esta desconexión entre el discurso y el bolsillo de la dirigencia expone una realidad paralela: la de una burocracia política que parece haber creado su propio ecosistema de privilegios, blindado contra las crisis que sufren sus propios votantes. Cuando la política se convierte en un mecanismo para multiplicar ingresos personales en lugar de soluciones colectivas, el daño es sistémico. El divorcio con la realidad es absoluto; mientras el ciudadano promedio hace malabares para llegar a fin de mes, la imagen de un referente percibiendo beneficios duplicados rompe cualquier lazo de empatía y vacía de contenido la palabra "sacrificio".

El costo de esta conducta se traduce directamente en las urnas. El peronismo no está atravesando una crisis electoral solo por los vaivenes de la gestión , sino por un hartazgo moral de su base histórica.

El votante, aquel que vive de su sueldo y padece servicios públicos deficientes, ve en estas prácticas una traición directa a sus valores.

Esta fuga de electorado es el resultado natural de una dirigencia que ha regalado a sus adversarios el argumento más potente: la prueba de que existen sectores que se autoperciben por encima de la necesidad general. Estas actitudes son, en definitiva, el combustible perfecto para los discursos que buscan demoler el sistema político entero, señalando la falta de ejemplaridad de unos pocos para condenar a todo un espacio.