Gastos por 8 millones, casi 11 millones y más de 15 millones de pesos. La que se está “deslomando” es la tarjeta de crédito de Bettina Angeletti: en los últimos seis meses, la esposa del jefe de Gabinete se patinó un promedio de casi diez millones de pesos por mes en consumos bancarizados, según el conteo de sus resúmenes que figura en los registros del Banco Central. Mientras tanto, la pareja, por más que cueste creerlo, sigue de gira en Nueva York, hospedándose en el lujoso hotel The Langham, cuyos gastos por noche no bajan de los cinco mil dólares y que según dijo el propio Manuel Adorni estaba solventado él mismo de su bolsillo.
Diagonales hizo un rápido repaso de los consumos de Angeletti: el núcleo familiar del jefe de Gabinete registra gastos mensuales por 10 millones de pesos. La brecha entre el ingreso declarado y el gasto real no solo es un abismo, es una invitación directa a la lupa judicial. Mientras el vocero devenido en funcionario predica la austeridad con la motosierra, sus finanzas personales —y las de su círculo íntimo— sugieren un estilo de vida que difícilmente se pueda explicar con un sueldo de alrededor de 3,5 millones de pesos que cobra como jefe de gabinete.
Bettina, en concreto, gastó con su tarjeta $8.100.000 en enero de 2026; $10.793.000 en diciembre de 2025; $9.425.000 en noviembre de 2025; $9.399.00 en octubre y otros $15.677.000 en septiembre. Habrá que ver si puede justificar esos gastos con su ingreso como “couching ontológica”.
Adorni, mientras tanto, intenta mostrarse hiperactivo para dejar atrás el episodio del “deslome”: visitó la Bolsa de Comercio de Nueva York, donde remarcó que “la Argentina está abierta al mundo para que las empresas vengan a invertir”. Cualquier cosa con tal de demostrar que está trabajando.
.jpg)
El "deslomado" y la caja que no cierra
El escándalo de la presencia de su esposa en la comitiva oficial a Estados Unidos fue el disparador de un efecto dominó. Adorni, en un intento de justificación que ya es objeto de burla, argumentó que necesitaba a su mujer cerca porque se estaba "deslomando" trabajando en Nueva York. Pero más allá de la desafortunada frase, el problema es el dinero: el viaje incluyó hospedajes en hoteles de lujo como The Langham —con habitaciones que rozan los 6.500 dólares por noche— y traslados privados que, sumados a la reciente escapada a Punta del Este en un jet privado (costeada con fondos cuyo origen sigue siendo un misterio), trazan un mapa de gastos incompatibles con su declaración jurada.
Un amigo que entierra
La estrategia de defensa del entorno de Adorni ha resultado ser su peor enemigo. El caso de Marcelo Grandio, conductor de la TV Pública y acompañante en el jet privado a Punta del Este, es el ejemplo más nítido. Al intentar despegar a Adorni de la acusación de haber usado plata pública para sus vacaciones, Grandio se fue de boca: "El viaje lo pagó Manu con plata del Estado", soltó, para corregirse segundos después ante la evidencia de lo que había confesado. Si fue plata del Estado, es malversación. Si fue plata propia, ¿de dónde salió, si los números no cierran?
La justicia, en marcha
En los tribunales, el clima es pesado. El abogado Gregorio Dalbón y la diputada Marcela Pagano han ampliado las denuncias por malversación de caudales públicos, defraudación y abuso de autoridad. Por su parte, la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA) ya abrió una investigación preliminar.
Adorni, que supo hacerse un nombre denunciando "países inviables" y el "costo del Estado", hoy se encuentra en el lugar que tanto criticó: en la mira de la justicia por el uso discrecional de recursos públicos y una opulencia que no se condice con su rol. Aquella máxima que posteó en 2017 —"Es hermoso vivir del Estado. Más aún cuando lo mantienen los demás"— suena hoy como una confesión anticipada de su propia gestión.
El jefe de Gabinete sigue sin mostrar los recibos que despejen las dudas. Mientras tanto, el "deslomado" se enfrenta a una realidad mucho más incómoda que el trabajo en el exterior: la de tener que explicar, ante la justicia y ante una sociedad que ajusta el cinturón hasta el último agujero, cómo es que su familia gasta cinco veces más de lo que él mismo declara ganar.
Fuente_diagonales.com