Zara, el huérfano
El panorama es de desolación. José Zara no figura en los planes de su propio espacio: Diego Santilli eligió al exintendente de Olavarría, que venía de perder las legislativas de 2025, y Santilli lo sumo para ocupar la Dirección de la Unidad de Gabinete de Asesores, y entregó la diputación por la Sexta Sección a una dirigente de Vicente López. "Con padrinos así, más vale no quedar huérfano", disparó un ex "amarillo" hoy devenido en "violeta", resumiendo la irrelevancia a la que ha quedado reducido el ex jefe comunal.
Gestión por algoritmo y desidia real
El síntoma más grave de esta etapa es la desconexión con el vecino. El abuso de la Inteligencia Artificial por parte de la concejal Samantha Presa es insostenible; sus publicaciones, carentes de anclaje en la realidad, denotan una incapacidad alarmante para escribir una frase propia. Pero el papelón mayor fue el del propio Marino, quien subió un texto donde se leía claramente el consejo que la IA le daba al redactar. Insólito.
Esa "gestión digital" choca de frente con la realidad del distrito: en el barrio 268 Viviendas, un poste a punto de caer lleva más de dos semanas esperando una respuesta del secretario de Gobierno, Matías Pérez. La desidia no es un eslogan de campaña; es el miedo de un vecino que ve cómo el Estado ignora una nota oficial mientras espera que "no pase una desgracia".
El personalismo que asfixia al peronismo
En este contexto, el caso de Sgaravato, actúa como el tiro de gracia a la moral militante. Intentar que el Concejo Deliberante se amolde a los ingresos personales de un funcionario es un acto de desprecio hacia la sociedad.
Más allá que Sgaravato haya manifestado en medios radiales su postura de seguir en el legislativo local, tendrá que hacer una maratónica presentación de proyectos, ya que según fuentes consultadas en educación las licencias serian, (Licencia por Causas Particulares (Art. 114 o) Máximo 6 días anuales (1 por mes), sin sueldo).
(Licencia por Asuntos Particulares (Largo Plazo): Los titulares pueden solicitar licencias más largas sin goce de sueldo para asuntos personales, sujeto a la aprobación de la Dirección).
Es por ello que, si toma los seis días de licencia, podría estar presente solamente en una sesión al mes, teniendo que compartir con su suplente la que quedaría vacante.
Y sería imposible tomar por largo plazo, sin sueldo, porque ya renuncio a la dieta como Concejal. Tampoco podría tomar licencia por enfermedad, ya que si no puede asistir a su cargo educativo, tampoco puede estar presente en el HCD.
Este tipo de actitudes personalistas —como el cambio de horario intentado por Dalmau para beneficio de su compañera— son las que el peronismo termina padeciendo en las urnas. Es el alimento perfecto para el discurso de la "casta": dirigentes que buscan el refugio del Estado porque temen la competencia en el sector privado. La justicia social se desmorona cuando el vecino percibe que la función pública es, en realidad, un botín para el aprovechamiento personal.
El golpe final: Pérdida de poder y "kioscos"
La aritmética política es implacable. Marino está a un paso de perder la mayoría. La salida de una concejal de "Camino a la Victoria" por incompatibilidad horaria —figura impulsada, paradójicamente, por Presa— permitirá la asunción de Juliana García (Frente Grande). Es la imagen viva de la derrota para la tríada Marino-Dalmau-Presa.
A esto se le suman rumores de "kioscos" familiares: la pareja de un concejal prestaría servicios de mantenimiento de caminos.
Incluso los funcionarios de primera línea ya planean el salto del barco. "Tenemos que despegarnos de Marino, nos lleva puesto; lo "putea" todo el mundo", se escucha en los pasillos municipales. Con una gestión que califica de la media hacia abajo y pseudodirigentes preocupados por su propio bolsillo, el peronismo de Patagones se enfrenta a un espejo incómodo: el egoísmo de unos pocos está hipotecando el futuro de todos.