Cabo Vírgenes: el largo recorrido de los pingüinos de Magallanes para alimentar a sus crías
Domingo 26 de Abril de 2026
Nº de Edición 1577

SANTA CRUZ

Cabo Vírgenes: el largo recorrido de los pingüinos de Magallanes para alimentar a sus crías

26/04/2026 | Se revelan algunos de los datos de la investigación en Cabo Vírgenes, el extremo sur de Santa Cruz.

Por: Redacción

Hay un rincón en el extremo sur de Santa Cruz, donde el viento y el mar marcan el ritmo. En el final del continente, o el comienzo de todo, la colonia de pingüinos de Magallanes, en Cabo Vírgenes, se sostiene como una de las más importantes de la Argentina. No solo por su tamaño, también por su capacidad de persistir en un entorno exigente. “Es una de las colonias más grandes de la Argentina. Es bastante diferente a todas las demás, en cuanto a que su cobertura vegetal es casi total”, explica el investigador Esteban Frere, que lleva décadas estudiando a estos animales en la zona.


Uno de los focos del trabajo vigente está puesto en entender a dónde van a buscar alimento durante la cría de pichones. “Teníamos pocos datos, y estos son datos preliminares, porque aún que queda mucho por hacer”, cuenta. Sin embargo, los primeros resultados ya muestran cambios. “Este año nos sorprendió porque los adultos recorrieron distancias mayores de lo que creíamos. Hubo uno que se alejó hasta 120 kilómetros al norte de la colonia”. La diferencia, además de la distancia, fue el tiempo. “Sabíamos que sus viajes tardaban menos de 24 horas y este año fue distinto, donde invirtieron más tiempo en buscar alimento. Un día y medio duraron sus viajes”.

Fotos de Victoria Álvarez – fundación Por el Mar

En tierra, mientras tanto, la dinámica es otra. El cuidado de los pichones se reparte desde el inicio. “Tanto machos como hembras van en procura del alimento y lo traen. Cuando los pichones son pequeños, uno de los dos se queda en el nido”. Con el crecimiento, la dinámica cambia. “Cuando el pichón tiene casi un mes de vida, salen los dos padres a buscar el alimento”.

La fidelidad de los pingüinos

Si bien hay pocas imágenes tan tiernas como ver dos pinguinos jugando, picandose y andando a la par, la idea extendida de la fidelidad de los pingüinos tiene sus matices. Según las palabras de Frere, “es solo un mito. Es un concepto romántico, pero no es real. Las parejas tienden a mantenerse durante unos años, pero no duran toda la vida ni mucho menos”.

La escena puede ser más compleja de lo que se imagina e indignar a los más suceptibles. “Hay hasta cruces de parejas en la misma temporada. Hembras que son copuladas por dos machos y probablemente el supuesto macho pareja no es el padre de los huevos”. Y agrega, con una sonrisa que se percibe en el tono, que “hay parejas que han durado hasta 10 años y otras año y medio… hay de todo, como las personas”.

Migrar o quedarse, una decisión que no es igual para todos

Cuando termina la temporada, hacia fines de marzo, comienza la dispersión. “Los pingüinos de Magallanes empiezan su etapa post reproductiva o migratoria, que es mayormente hacia el norte”, explica. Pero en Cabo Vírgenes aparece una particularidad. “Tenemos individuos que van al norte, como en otras colonias, pero también hay otra porción de la colonia que no migra, que se queda en 300 o 400 kilómetros a la redonda”. La razón está en el alimento. “Si tienen comida en el sur de Santa Cruz, ahí se quedan”.

Este fenómeno, conocido como migración parcial, muestra comportamientos muy distintos dentro de una misma colonia. “Algunos individuos pueden recorrer unos 4 mil kilómetros a lo largo de toda su migración y otros quedan ahí, a pocos cientos de kilómetros”.

Cómo es el seguimiento

El trabajo de monitoreo combina técnicas simples y tecnología específica. “Hay seguimiento de nidos, donde no es mucha la tecnología. Les ponemos chips para identificarlos y no tener que agarrarlos cada vez”, detalla. Para conocer sus movimientos, se utilizan GPS durante la cría y geolocalizadores en la etapa migratoria. “Son aparatos muy chiquitos que los podemos poner por seis meses, porque no salen a tierra y están todo el tiempo en el mar”. Hay una decisión que atraviesa todo el trabajo. “Nosotros no utilizamos aparatos satelitales que se pueden seguir en vivo, porque perjudican mucho su hidrodinamia. Priorizamos el cuidado de los individuos”.

Las amenazas están presentes, aunque muchas son difíciles de medir en su impacto. “Hay problemas de captura incidental, de contaminación, son amenazas de pequeña escala, que es difícil cuantificar, porque los efectos son bajos”, explica. Sin embargo, el eje de preocupación hoy pasa por otro lado. “La amenaza mayor que tienen los pingüinos de Cabo Vírgenes, y en general, es el cambio climático”, advierte. No se trata de un impacto directo, sino de transformaciones más profundas. “Representa cambios en las condiciones del mar, cambios en la distribución de sus presas”.

Y eso altera toda la dinámica de la especie. “Hace que durante la estación reproductiva y durante la migración sea más impredecible”, y abre la puerta a posibles consecuencias, como cambios en su distribución, en sus colonias, e incluso una baja en la reproducción.

Una vida dedicada a entenderlos

Al momento de elegir una imagen que siempre lo lleve a esos momentos de trabajo, Frere vuelve al paisaje. “Es el área donde se implanta la colonia, justo entre Cabo Vírgenes y Punta Dúngenes, donde comienza el estrecho de Magallanes. Es un lugar espectacular, con vientos impresionantes”. En ese entorno, resume, se refleja todo. “Representa un poco lo que son los pingüinos, animales increíbles que sobreviven en un ambiente muy cambiante y muy hostil”.

Hablar con Esteban es escuchar a alguien al que le apasiona lo que hace. Y lo transmite. “Fueron 40 años de una gran aventura de conocimiento y fascinación”, dice, casi como quien repasa una vida entera.

En el Día Mundial de los Pingüinos, esa historia también ayuda a mirar distinto a ese rincón del sur donde, a pesar de todo, la colonia sigue creciendo. Un lugar donde cada temporada trae nuevas preguntas y gente apasionada como Esteban, sigue buscando respuestas, donde todavía queda mucho por entender.

Fuente_Agencia El Rompehielos