DPA: la puerta giratoria del poder
Martes 28 de Abril de 2026
Nº de Edición 1579

RÍO NEGRO - DEPARTAMENTO PROVINCIAL DE AGUAS 

DPA: la puerta giratoria del poder

28/04/2026 | De Pedro Sánchez a Gastón Renda y ahora Néstor Pérez, el organismo suma cambios constantes en su cúpula y refleja una preocupante inestabilidad política.

Por: Argensur

El Departamento Provincial de Aguas (DPA) de Río Negro vuelve a quedar en el centro de la escena política, no por avances de gestión sino por la inestabilidad en su conducción. En apenas dos años, el organismo acumuló tres cambios de titular: Pedro Sánchez, luego Gastón Renda y ahora la reciente designación de Néstor Pérez.

Lejos de ser una simple rotación administrativa, el dato refleja una dinámica preocupante: la falta de continuidad en un área clave para la planificación hídrica, productiva y territorial de la provincia.

En cuanto a los perfiles, cada uno responde a trayectorias distintas dentro del entramado político rionegrino. En el caso de Pedro Sánchez, su origen está vinculado a la Unión Cívica Radical, con un perfil más técnico-administrativo que político. Tras su paso por el DPA, fue reubicado en el Registro Civil, en un movimiento que evidenció más una lógica interna de reacomodamiento que una evaluación de gestión con continuidad.

Por su parte, Gastón Renda, arquitecto de profesión, llegó con acuerdo legislativo y un respaldo institucional más claro, lo que en principio hacía suponer una etapa de mayor estabilidad. Sin embargo, su salida volvió a marcar la fragilidad en la conducción del organismo.

Finalmente, el desembarco de Néstor Pérez, proveniente del área de energía eléctrica, introduce otro perfil: más ligado al núcleo político del Ejecutivo y a la gestión de sectores estratégicos. Su designación aparece como un intento de reordenar el organismo, aunque también confirma la lógica de cambios recurrentes.

Con este panorama, la lectura política se vuelve inevitable. Tres nombres, tres perfiles distintos y una misma constante: ninguno logra sostenerse en el tiempo. En los pasillos del poder provincial crece la versión de que las decisiones no pasan únicamente por criterios técnicos o de gestión, sino por equilibrios internos y niveles de confianza dentro del círculo más cercano al gobierno, donde aparece señalada la influencia de Andrea Confini.

Si ese factor tiene peso real, la discusión deja de ser administrativa para volverse política. Porque lo que está en juego no es solo quién conduce el DPA, sino bajo qué lógica se toman las decisiones. Y en un área tan sensible como la gestión del agua —clave para la producción, el riego y el desarrollo— la falta de estabilidad impacta directamente en la planificación de toda la provincia.

Así, más allá de los nombres propios, lo que queda expuesto es un problema de fondo: la dificultad para consolidar una conducción clara y sostenida. Y cuando eso ocurre, lo que se erosiona no es solo un cargo, sino la credibilidad de toda una gestión.