Fuimos gaseados por fuerzas federales en el puente carretero entre Cipolletti y Neuquén por el solo hecho de organizarnos y exigir paritarias. Nos tiraron gases como si fuéramos delincuentes. Nos atacaron por ejercer un derecho. Y eso tiene responsables políticos concretos.
Esta represión no es casual: es la expresión de una decisión de gobierno. Weretilneck se alinea con el protocolo antipiquetes del gobierno nacional y adopta la lógica de Patricia Bullrich: criminalizar la protesta, disciplinar a quienes luchan y garantizar el ajuste a cualquier costo.
Denunciamos con absoluta claridad la intervención de la Prefectura Naval Argentina, junto a otras fuerzas federales, para reprimir en territorio provincial a quienes estábamos ejerciendo un derecho constitucional. No alcanza con escudarse en protocolos o jurisdicciones: lo que vimos fue una decisión consciente de utilizar el aparato represivo del Estado para acallar el reclamo.
No fue control ni prevención: fue represión.
No fue para garantizar derechos: fue para vulnerarlos.
El uso de gases contra docentes que nos manifestábamos pacíficamente constituye un hecho gravísimo que expone el verdadero sentido de estas intervenciones: disciplinar, amedrentar y criminalizar la protesta social para imponer el ajuste. Se amparan en el llamado “protocolo antipiquetes” para legitimar lo ilegítimo: atacar a trabajadores que luchan.
Esto no solo es políticamente inadmisible, es un avance peligroso sobre derechos fundamentales como el de peticionar, manifestarse y organizarnos. Cuando el Estado despliega fuerzas federales contra la protesta social, deja de garantizar derechos y pasa a perseguirlos.
Al mismo tiempo, rechazamos las declaraciones del gobernador, que reconoce que el salario no alcanza mientras intenta justificar que no hay respuestas posibles. No vamos a aceptar ese cinismo. No se puede admitir la crisis y al mismo tiempo descargarla sobre nuestras espaldas, condenándonos a salarios de pobreza y pidiéndonos “paciencia” mientras el ajuste avanza.
Nos quieren pobres, nos quieren callados y nos quieren sosteniendo un sistema educativo cada vez más precarizado sin cuestionar nada. Pero no lo vamos a hacer.
Nuestro reclamo no es solo salarial. Estamos defendiendo la educación pública frente a un vaciamiento sistemático, el deterioro de nuestras condiciones de trabajo, la sobrecarga, la falta de presupuesto y el abandono del Estado.
Lo decimos sin rodeos: no nos van a disciplinar. La represión no nos asusta, nos llena de más bronca y más decisión de seguir organizados.
Responsabilizamos directamente a Weretilneck por la represión, por cada docente afectado y por profundizar un conflicto que podría resolverse con decisión política.
Exigimos:
Una nueva convocatoria urgente a paritaria
Respuestas reales frente a la crisis que vivimos
El cese inmediato de la represión y la criminalización de la protesta.
No vamos a aceptar el ajuste en silencio.
No vamos a naturalizar la represión.
Si el gobierno elige reprimir y ajustar, nosotros elegimos luchar.
General Roca Fiske Menuco, 06 de mayo de 2026
Consejo Directivo Central - UnTER