Esta medida significaría un fuerte impacto económico para miles de familias de nuestra región, donde las bajas temperaturas forman parte de nuestra realidad cotidiana y donde este beneficio resulta fundamental para afrontar el costo del gas durante el invierno.
En muchos casos, nuestros vecinos deberán elegir entre comprar alimentos o calefaccionarse.
La Ley de Zona Fría no representa un privilegio, sino el reconocimiento de una realidad climática, geográfica y social que no puede ser desconocida.
Por eso convocamos a toda la comunidad, instituciones, fuerzas políticas y sectores sociales a mantenerse unidos en defensa de este derecho que protege a miles de familias de nuestro distrito y de toda la región.
Porque calefaccionarse no puede transformarse en un lujo.
Defendamos la Zona Fría.