El sector industrial de la provincia de Santa Fe sufrió un duro revés tras confirmarse el cese definitivo de las actividades de Adient Automotive Argentina SRL. La firma, de capitales estadounidenses y considerada el líder mundial en la producción de asientos para vehículos, comunicó oficialmente de manera interna la decisión de cerrar su planta ubicada en la localidad de Pueblo Esther. La noticia fue ratificada por el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) y representa la pérdida inmediata de 70 puestos de trabajo directos en la región.
A nivel global, Adient posee una presencia dominante: surgió a finales de 2016 como una división independiente de Johnson Controls, cuenta con su sede central en Plymouth (Michigan) y emplea a más de 65.000 personas en unas 200 instalaciones productivas repartidas en 29 países, equipando a un promedio de 25 millones de automóviles cada año.
Sin embargo, el panorama de su filial argentina venía mostrando síntomas de contracción desde hace varios años. Desde el gremio señalaron que, si bien el anuncio definitivo causó sorpresa, el establecimiento ya arrastraba un proceso de achicamiento mediante retiros voluntarios y cesantías desde el año 2019. En sus épocas de mayor actividad, la fábrica llegó a dar empleo a 230 operarios, una cifra que contrasta con el remanente actual que, según las estimaciones sindicales, quedará completamente desvinculado durante el transcurso del mes de junio.
El factor costos: resulta más barato importar desde Brasil
La reestructuración logística de la multinacional expone una de las problemáticas más complejas que enfrenta la industria metalmecánica argentina. Las butacas y autopartes que hasta el momento se manufacturaban a tan solo 18 kilómetros de la ciudad de Rosario pasarán a ser importadas de forma directa desde los establecimientos industriales que Adient posee en territorio brasileño.
De acuerdo con el análisis del escenario sectorial, la decisión responde estrictamente a una ecuación económica de costos de producción. Ante las condiciones actuales de la economía local, signadas por una continua retracción del consumo en el mercado interno, un tipo de cambio retrasado y la desregulación para el ingreso de bienes extranjeros, a la corporación le resulta financieramente más ventajoso abastecer la demanda mediante importaciones, dado que los costos finales, aun computando los gastos de logística y fletes transfronterizos, se ubican por debajo de los valores que demanda la fabricación en el territorio nacional.
Impacto en la cadena de General Motors y recambio de autoridades
El cierre de Adient impacta de manera directa en la línea de montaje del complejo fabril que General Motors (GM) opera en la vecina localidad de Alvear, a menos de cinco kilómetros de distancia por ruta. La fábrica de Pueblo Esther era la encargada exclusiva de proveer los juegos de asientos para el modelo Chevrolet Tracker que GM ensambla en Santa Fe. Anteriormente, el establecimiento santafesino también había provisto las butacas para el modelo HRV que la automotriz Honda fabricaba en su planta bonaerense de Campana.
Este bache en la cadena de valor autopartista coincide con un momento de reconfiguración y caída de los niveles de producción de la propia terminal de General Motors, la cual recortó notablemente sus volúmenes y su dotación de personal en los últimos años. El panorama de incertidumbre fue refrendado implícitamente por las nuevas autoridades de la automotriz. Nicolás Busquets, quien asumirá formalmente como director de Manufactura de GM a partir del próximo 1 de junio en reemplazo de Marcelo Franca Nascimento, quien regresa a Brasil para comandar las plantas de São José dos Campos y Mogi, reconoció la complejidad del contexto al señalar con cautela que la compañía se encuentra actualmente atravesando una «etapa de transición».
Fuente_mundogremial