El diputado bonaerense de Fuerza Patria, Ricardo Lissalde, presentó un proyecto para expresar su preocupación ante la decisión de la histórica cementera Loma Negra de paralizar hasta noviembre de 2026 la producción de uno de los hornos principales de la planta ubicada en la ciudad de Olavarría.
“Esta paralización no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una parálisis generalizada de la obra pública y una fuerte caída en la inversión privada”, argumentó el dirigente de la Septima sección a través de su presentación legislativa.
En sus postulados, Lissalde advirtió que la paralización del horno constituye una señal de alerta para la economía bonaerense. Según planteó el diputado oficialista, la decisión de Loma Negra afecta a trabajadores de la planta, pero también repercute sobre transportistas, proveedores y comercios que dependen del movimiento económico que genera la industria del cemento en el distrito olavarriense.
Vale precisar que el proyecto surgió después de que la compañía confirmara la suspensión de operaciones de uno de los hornos de la planta L’Amalí. La decisión sorprendió por su duración, ya que las paradas técnicas habituales suelen extenderse poco más de un mes, mientras que en este caso el cese se prolongará durante gran parte de este año.
El legislador de Fuerza Patria, Ricardo Lissalde solicitó que la Cámara de Diputados bonaerense acompañe una declaración vinculada a la situación que atraviesa la principal cementera del país.
Frente a este escenario, el proyecto de Lissalde destaca la relevancia que la industria cementera tiene para la economía local. Según remarcó Lissalde, la historia productiva del distrito se encuentra estrechamente ligada a la minería y a la fabricación de este insumo clave para la construcción, una actividad que convirtió a la Olavarría en la capital nacional del cemento.
“El cese de operaciones de un horno fundamental no solo afecta la producción actual, sino que pone en riesgo el tejido social de una comunidad entera ante la falta de horizontes claros de reactivación“, advirtió el referente de Fuerza Patria, quien llamó a proteger la mano de obra calificada olavarriense.
Una vez conocida la noticia del parate, la emblemática empresa nacional, que este año cumple 100 años de trayectoria, atribuyó la decisión a una combinación de factores productivos y económicos. Entre ellos, la firma señaló el elevado costo del gas en los meses de invierno y el importante volumen de clínker (componente fundamental de la fabricación del cemento) acumulado en el período previo, como consecuencia de una sobreproducción registrada durante el verano.
De acuerdo con datos difundidos por el sindicato minero, la planta acumula actualmente más de 700.000 toneladas de clínker fuera de los silos, lo que permitiría sostener la producción de cemento mientras el horno permanezca fuera de funcionamiento.
Loma Negra mantendrá fuera de funcionamiento uno de los hornos de L’Amalí hasta noviembre mientras busca reducir costos energéticos y utilizar el stock acumulado.
En tanto, la preocupación también se explica por la magnitud que posee Loma Negra dentro del mercado nacional y por el complejo escenario que atraviesa el sector de la construcción. La compañía constituye la principal productora de cemento de Argentina y concentra una porción significativa de la producción destinada a esa actividad.
Si bien algunos indicadores mostraron una recuperación parcial en el mes de marzo, distintos relevamientos sectoriales reflejaron una desaceleración de la demanda en abril y una actividad que todavía se mantiene lejos de los niveles históricos de producción.
Este escenario de incertidumbre se produce en un momento de transición empresarial para la histórica empresa que durante décadas estuvo en manos de la familia Fortabat. Semanas atrás, el empresario Marcelo Mindlin asumió el control de InterCement y de la cementera luego de la reestructuración de la deuda que atravesaba la firma brasileña controlante.
La nueva estructura accionaria quedó integrada por Latcem LLC, encabezada por Mindlin, junto a los fondos Redwood Capital Management y Moneda Patria Investments, un esquema que devolvió el control del grupo a manos argentinas después de casi dos décadas de gestión extranjera.
El ingreso de Marcelo Mindlin al control de InterCement marcó el regreso de la emblemática compañía a manos argentinas tras casi dos décadas de gestión extranjera.
Mientras tanto, la nueva conducción avanza en un proceso de reorganización operativa que busca adecuar la producción al nivel actual de demanda. La utilización del stock acumulado junto con la reducción de costos energéticos forman parte de la estrategia diseñada por la compañía para atravesar los próximos meses.
No obstante, distintos sectores vinculados a la actividad minera observan con preocupación la prolongación del parate. La incertidumbre no solo alcanza a los trabajadores de la planta, sino también a buena parte de la economía regional que depende del movimiento generado por la principal productora de cemento del país.
“Es imperioso que esta Cámara se pronuncie en defensa del trabajo bonaerense y exprese su preocupación por el rumbo de un sector estratégico que hoy se ve forzado a detener sus motores, esperando que se reactiven las condiciones que permitan devolver la tranquilidad a las familias trabajadoras de Olavarría“, cerró Lissalde.
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