Por eso, al ver que este año el acto central se quedó en Carmen de Patagones —así, sin más, como si la continuidad no importara y sin una explicación clara para los vecinos— me generó un profundo ruido interno. No me pareció justo, y no es un simple capricho.
Cuando las decisiones se toman desde la centralidad, ignorando la historia y los procesos colectivos de las localidades, se produce una herida en el sentido de pertenencia. La psicología social nos enseña que los grupos humanos necesitan de esos hitos y ritos compartidos para elaborarse, comunicarse y sostenerse de manera saludable. Quitarle a San Blas la sede de esta conmemoración es, de alguna manera, invisibilizar el esfuerzo de su gente, de su escuela y de sus instituciones que año tras año le ponían el cuerpo a esta fecha.
La bandera y la patria se construyen desde los márgenes, habitando cada rincón del territorio, no replegándose en la comodidad del centro. Ojalá quienes gestionan las políticas públicas entiendan que lo comunitario no se decreta ni se centraliza: se cuida, se respeta y se sostiene en el tiempo.
San Blas merece recuperar su lugar en la agenda, porque nuestra identidad también se defiende defendiendo nuestros espacios de encuentro.
PD. Quiero dejar bien en claro que este reclamo es netamente institucional hacia la gestión municipal y no tiene absolutamente nada que ver con la comunidad educativa de Patagones en general.
Mis más sinceras felicitaciones a los alumnos, familias y docentes por el hermoso acto y el compromiso que le pusieron a su Promesa de Lealtad. ¡Ellos son el verdadero orgullo!
Del perfil de: Cyntia García Pergañeda - Vecina de la localidad de Bahía San Blas