El Asado de Marino y la discordia política  
Sábado 27 de Junio de 2026
Nº de Edición 1639

PATAGONES

El Asado de Marino y la discordia política  

27/06/2026 | El Partido de Patagones atraviesa un escenario de reconfiguración partidaria y tensiones internas que pone bajo la lupa la sostenibilidad de su actual esquema de gobernabilidad.

Por: Miguel Angel Diaz*

En la ciencia política, se suele afirmar que el poder aborrece el vacío; cuando la conducción central no ejerce un arbitraje férreo, los liderazgos periféricos tienden de manera natural a disputar los espacios de decisión. Este fenómeno, lejos de ser una conjetura teórica, es el prisma exacto a través del cual debe leerse la actual dinámica dentro de un oficialismo donde los ruidos de palacio ya se trasladaron a los platos de la militancia.

El detonante: La cena de la discordia y el quiebre del "núcleo duro"

Los errores de micro-gestión política suelen ser los más costosos. La reciente cena en  Empleados de Comercio, cuya organización e invitaciones quedaron bajo la responsabilidad de la secretaría legislativa, funcionó como un catalizador del malestar subterráneo que vive el espacio de Ricardo Marino. Justamente , el enojo fue por quien invitaba, recordaban que la familia de la secretaria oportunamente trabajó para Zara traicionado al peronismo.  

Lejos de ser un encuentro de camaradería para exhibir musculatura política, el evento operó como un factor de exclusión. La omisión en las invitaciones de dirigentes y militantes de la "primera hora" —aquellos que sostuvieron el proyecto de Marino desde el llano— desató un enojo de proporciones estructurales. En la lógica territorial, el olvido se lee como desprecio. Este quiebre de la confianza ha generado una consecuencia severa para el intendente: por lo bajo, un sector de sus propios "fieles" históricos ya ha tomado la decisión política de desestimar el acompañamiento a su conducción de cara al futuro. El aislamiento político de un líder suele comenzar cuando pierde la lealtad de su base originaria.

La microfísica del poder: El "juego de pinzas" en el gabinete

Este frente externo de descontento se alimenta de la persistente interna que paraliza la gestión diaria del gabinete, donde se evidencia una marcada falta de conducción unívoca. El epicentro de esta puja se localiza en la tensión entre dos visiones metodológicas y generacionales:

El eje tradicional / Territorial: Encabezado por el Ingeniero Raúl Rosenberg (Secretario de Producción), quien representa la "mano derecha" del intendente y el sector más orgánico a la conducción de Marino.

La avanzada camporista y el bloque técnico: Liderada por Juan Manuel Ensone (referente de La Cámpora), quien ha articulado una alianza estratégica con el actual  Secretario de Hacienda, Franco Balcarce.

Esta confluencia opera como un "juego de pinzas" netamente político. El objetivo táctico de Ensone es avanzar sobre la estructura de decisiones que retiene Rosenberg. Al debilitar al histórico ladero del jefe comunal, este bloque busca quedarse con áreas clave de gestión, alterando el organigrama de poder real ante la mirada pasiva de un Intendente que permite que las facciones dictaminen el ritmo de su gobierno. En conclusión , esa cartera le permitiría a al ex concejal y actual secretario de hacienda avanzar de manera total sobre el territorio , algo que le falta. 

El factor Balcarce y la advertencia de Marino

Fue justamente en el marco de la mencionada cena donde el Intendente Marino intentó —tardíamente, según algunos cercanos— dar un golpe de autoridad. El mensaje que el jefe comunal le bajó de forma directa y efectiva a Franco Balcarce buscó congelar las ambiciones tempranas: nadie debe ponerse el saco de candidato porque la conducción aún no ha decidido el rumbo.

Sin embargo, la advertencia del intendente choca contra la estrategia de supervivencia de Balcarce. El concejal mantiene firme su aspiración de candidatura, pero con una particularidad metodológica que agrava la crisis oficialista: busca construir su postulación ensayando un ejercicio de distanciamiento táctico respecto de la actual administración. Por lo bajo, en los despachos técnicos y ante los medios en OFF se asume el diagnóstico de que la gestión de Marino roza niveles críticos de aprobación. Para Balcarce, la viabilidad de su proyecto personal depende de su capacidad para despegarse de un gobierno que percibe en declive, lo que configura una paradoja letal: un sector del propio oficialismo haciendo campaña sobre las cenizas de su gestión.

El escenario exterior: el contraste con el factor Curetti

Mientras el oficialismo desgasta su capital político en disputas internas y cenas que exponen fracturas cada vez más visibles, los actores con peso propio aprovechan el escenario para reposicionarse. En ese contexto, el anuncio de un nuevo proyecto político impulsado por el exintendente Ricardo Curetti introduce un factor de alta volatilidad que ya comienza a seducir a distintos sectores.

Su nombre representa una fortaleza territorial comprobada y, a diferencia de otros dirigentes, no requiere procesos de instalación ni construcción de conocimiento público. Su trayectoria y nivel de reconocimiento lo convierten en un actor con capacidad de alterar el tablero político local.

No son pocos los dirigentes y referentes que han comenzado a mostrar señales de acercamiento, incluso algunos que se alejaron durante los años en que La Cámpora concentraba recursos, influencia y poder político. El paso del tiempo y la evaluación de las distintas administraciones han dejado una conclusión cada vez más presente en el debate público: bajo los parámetros de eficiencia, volumen de gestión y capacidad de ejecución, la etapa encabezada por Ricardo Curetti sobresale como el estándar más alto de las últimas décadas.

"La reaparición de liderazgos fuertes en el horizonte electoral expone y castiga las debilidades metodológicas de las conducciones atomizadas."

Perspectivas: Hacia dónde va el esquema político

El Partido de Patagones se encuentra ante una encrucijada de gobernabilidad. Si el intendente Ricardo Marino no rediseña de inmediato su estrategia de autoridad interna, frena la embestida del bloque Ensone-Balcarce sobre la estructura de Rosenberg, y sutura la herida abierta con su militancia fundacional, el gobierno local corre el riesgo de ingresar en una fase de parálisis por goteo.

La política territorial premia la certidumbre y castiga el vacío. Con un oficialismo atomizado, donde sus técnicos buscan despegarse de la gestión y sus bases fundacionales retiran el apoyo, el camino parece allanarse para el retorno de aquellos liderazgos históricos que sí logran demostrar orden de tropa a traves de una clara conducción política.

*Analista Político. Colaborador