La falta de mantenimiento y control sobre las obras que se realizan en las calles de Patagones vuelve a quedar en evidencia. En las últimas horas, un conductor terminó cayendo con su automóvil a un pozo sobre calle Perú.
La situación vuelve a poner bajo la lupa las obras que realiza ABSA y la posterior reparación de las calles. Vecinos cuestionan que, una vez finalizados los trabajos, las calzadas no quedan correctamente reparadas y los pozos permanecen durante días o semanas, muchas veces simplemente rodeados por vallas.
¿Es esa la solución? ¿Dejar el pozo abierto y colocar una valla?
Desde el área de Obras Públicas, a cargo de Pamela Baffoni, debería existir un control mucho más estricto sobre las intervenciones que se realizan en la vía pública. No alcanza con señalizar un peligro: hay que solucionar el problema.
En Patagones, los pozos y las vallas parecen haberse convertido en parte del paisaje cotidiano. Se toma el camino más corto: se interviene, se coloca una valla y el problema queda ahí. Mientras tanto, quienes circulan deben esquivar obstáculos, poner en riesgo sus vehículos y, principalmente, su propia seguridad.
La pregunta es inevitable: ¿quién se hace cargo cuando un vecino rompe su vehículo o sufre un accidente por el estado de una calle?
Es hora de que los funcionarios salgan de su espacio de confort, recorran las calles y comiencen a dar respuestas concretas a los problemas que los vecinos enfrentan día a día.
Patagones no necesita más vallas para esconder los problemas. Necesita funcionarios que los solucionen.