La interna peronista transita sobre un equívoco descomunal. Cristina Kirchner considera a Axel Kicillof un traidor, pero casi la totalidad de sus votantes creen que es el heredero natural de la ex presidenta. Esto surge de las últimas encuestas que otorgan a Kicillof una intención de voto en torno al 35%, un número muy similar al que alcanza la ex presidenta.
Sobre esta contradicción navegan los dos candidatos hoy más lanzados para enfrentar al gobernador bonaerense: Sergio Massa y el santiagueño Gerardo Zamora.
La pregunta que subyace es: ¿Qué ocurrirá con los votos de Cristina, si ella decide públicamente apoyar a Massa u otro candidato contra Kicillof? ¿La acompañarán como hicieron cuando eligió a Scioli, Alberto y al propio Massa, o provocará una ruptura con su base electoral?
Un dirigente de los más lúcidos del peronismo ofreció su opinión: "Ese fenómeno de Axel visualizado como su más fiel heredero político e ideológico explica porque Cristina quiere matarlo. Si Axel es presidente le come toda su base electoral".
En efecto, el tema se debate por estas horas en la cúpula del kirchnerismo. Es ahí que surge el nombre de Wado de Pedro como una alternativa "pura" para enfrentar a Kicillof, que permita a Cristina conciliar su decisión política con su núcleo duro. El gobernador es muy consciente de ese riesgo y acaso por eso en su entorno intentaron evitar que Wado participara de la cumbre peronista del Hotel Emperador. Una cumbre que Kicillof intentó postergar hasta febrero o marzo del año que viene.
"Vos no podés imponerle a los gobernadores, a los jefes de bloque, a Massa y Máximo, cuando hay que reunirse. Si no vas a esta reunión es posible que la próxima no te inviten", le explicó un dirigente que le tiene aprecio político.
La anécdota expone un punto complejo del proyecto presidencial de Kicillof: su relación con la dirigencia peronista. En ese terreno, Massa le saca ventaja, como demostró en los encuentros que encadenó esta semana, que fueron desde los cordobeses Martín Llaryora y Juan Schiaretti, hasta un grupo importante de intendentes del Conurbano.
"Kicillof cree que cuanto más estire las definiciones más se consolida su posición de candidato natural del peronismo y menos concesiones tendrá que hacer en la negociación final".
Massa se ofrece como el político super profesional que puede unir las distintas tribus peronistas, base para ganarle a Milei. Es una intención tan genuina, como su voluntad de ser presidente. "Metí tercera, falta que ponga cuarta, quinta y sexta", bromea cuando le preguntan que tiene previsto. Y cuando le proponen que sea candidato a gobernador para facilitar un acuerdo, responde con una pregunta: "¿Si es verdad que puedo ganar la provincia, es que estoy en la segunda vuelta, por qué no pelear la Presidencia entonces?".
Zamora por su parte apela a su origen radical para prometer a Cristina que si es el elegido, acercará a algún gobernador de esa fuerza, mas todos los mandatarios del Norte, que lo consideran un jefe de jefes. "Si Zamora trae cuatro gobernadores es un candidato muy importante", reconoció uno de los dirigentes más cercanos a Cristina.
Kicillof es hoy el candidato "normal" del peronismo por ser el que más mide y gobernar la provincia más importante, como le dijo un senador importante del interior, en un encuentro que tuvo con varios senadores peronistas. Pero ese senador también le advirtió que tenía que ser más consecuente en sus vínculos políticos. "Mi gobernador está para trabajar con vos, pero tenes que ir a verlo", agregó otra senadora.
Kicillof cree que cuanto más estire las definiciones más se consolida su posición de candidato natural del peronismo y menos concesiones tendrá que hacer en la negociación final. "Cristina quiere humillarlo, ponerle el vice, el candidato a gobernador de la provincia y el 80 por ciento de las listas de senadores y diputados", afirma un colaborador de Kicillof.
Del otro lado ya se dieron cuenta que Kicillof juega a postergar y lo que empezó a suceder en estas últimas dos semanas es una creciente coordinación de Cristina, Massa y Zamora, en contra suyo.
"Cristina quiere humillarlo a Axel, ponerle el vice, el candidato a gobernador de la provincia y el 80 por ciento de las listas de senadores y diputados".
"El problema de Axel no es que traicione, es el timming de la traición", afirma Cristina, dando vuelta el argumento de su ex ministro de Economía. "Si ahora nos hace esto, imagínate cuando sea presidente", agrega la ex presidenta, en los encuentros que tiene con los dirigentes que la visitan en San José 1111 .
Wado de Pedro, en la última reunión que tuvo con Kicillof se lo dijo con mayor crudeza: "Vos no queres ser Alberto Fernández, pero vas a tener que pedirle perdón a Alberto, porque él fue vivo y supo llevar la relación con Cristina hasta ser Presidente".
En el kirchnerismo agitan la comparación de Kicillof con Larreta, como un candidato que se creyó presidente mucho antes de serlo y que no supo procesar el vínculo con el líder natural de su espacio político. "Cuando Macri giró sus ojitos celestes hacia Patricia lo hundió", advierten.
Pero no habría que subestimar a Kicillof, que es metódico y se apega a su estrategia de construcción en la sociedad, que tiene tres ejes: Ser lo opuesto a Milei, no chocar públicamente con Cristina y ampliar su base política por fuera del peronismo. Por eso visitó al radical Valdés en Corrientes y al independiente Passalacqua en Misiones. En el equipo político de Kicillof no descartan que lleve a un vice radical, como Valdés o el propio Zamora. La cordobesa Natalia de la Sota fue descartada porque implicaría chocar con Martín Llaryora, que tiene buen dialogo con su colega bonaerense.
Las encuestas sugieren que el camino que se trazó el gobernador bonaerense tiene un sentido. "Está bien lo que hace de pararse enfrente y acumular desde ahí", reconoce un ministro importante de Milei. ‘Es difícil decirle a alguien que se está equivocando cuando le va bien", matiza un intendente peronista del Conurbano.
"Está bien lo que hace Kicillof de pararse enfrente de Milei y acumular desde ahí. Es difícil decirle a alguien que se está equivocando cuando le va bien".
La resolución de este laberinto tiene dos salidas: internas o acuerdo. El gobierno tiene bastante avanzada la eliminación de las PASO, le falta ajustar los acuerdos con los gobernadores aliados. Kicillof cree que las PASO son una oportunidad de liquidar su disputa de liderazgo con Cristina y Massa, que en la negociación chica lo pueden desbordar, como sucedió en el cierre de listas de la provincia.
"La posibilidad de romper el peronismo y así facilitar la reelección de Milei es la herramienta que le queda a Cristina, para que le hagan un lugar en la mesa grande del poder", afirman cerca de Kicillof.
Algo similar pasa en el gobierno con Patricia Bullrich, que quiere mantener las PASO -aunque públicamente diga lo contrario-. La senadora las imagina como un instrumento indispensable para consolidar su candidatura si Milei llega muy disminuido a las presidenciales y tiene que bajarse. "Le ganó a Menem o cuaquiera que me quieran poner", desafía en la intimidad.
Por eso, la discusión de las PASO es tan poco clara, porque no se está discutiendo un sistema electoral, se está discutiendo la interna del poder.
*Ignacio Fidanza - LPO