La imagen que llega desde las costas de Puerto Pirámides genera preocupación: ballenatos muertos aparecen en distintos sectores de playa en plena temporada de ballena franca austral en Península Valdés.
En redes sociales, residentes de la localidad aseguran que la cifra superaría las 300 crías muertas sobre menos de 500 nacimientos durante esta temporada. También señalan que, tras perder a sus ballenatos, algunas madres abandonan el área.
El escenario abre interrogantes sobre qué está provocando la mortandad. Entre las hipótesis mencionadas localmente aparece una posible infección bacteriana y su eventual relación con las lesiones producidas por los ataques de gaviotas.
El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) ha documentado que las heridas provocadas por gaviotas pueden favorecer el ingreso de patógenos y que las crías son particularmente afectadas. También advierte que no puede establecerse automáticamente una relación de causa y efecto entre esos ataques y las mortandades de ballenatos.
El Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral estudia precisamente los ejemplares que mueren en Península Valdés mediante necropsias y toma de muestras para intentar determinar causas de mortalidad y detectar posibles amenazas.
Mientras se esperan datos oficiales que permitan dimensionar el fenómeno y conocer qué muestran los estudios, las imágenes registradas en las playas próximas a Puerto Pirámides vuelven visible una situación que reclama respuestas: cuántos ballenatos murieron realmente esta temporada y por qué.
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