La muerte de numerosos ballenatos de ballena franca austral en las costas de Península Valdés abrió una nueva investigación sanitaria en Chubut. El fenómeno está siendo monitoreado por científicos, guardafaunas, guardaparques y organismos provinciales, que realizan relevamientos, necropsias y toma de muestras para establecer qué ocurrió.
La primera precisión es importante: todavía no existe una cifra definitiva de animales muertos. Los registros continúan consolidándose y los especialistas advierten que las estimaciones que circulan en redes sociales no pueden tomarse como un número oficial hasta completar el relevamiento.
El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) informó que los registros preliminares indican que podría tratarse de un episodio de una escala particularmente importante. Como antecedente, en 2012 se contabilizaron 113 ballenatos muertos, hasta entonces el mayor número registrado para esta población y también un récord documentado para la especie a nivel mundial.
Una bacteria aparece entre las principales hipótesis
Uno de los hallazgos que concentra la atención de los investigadores es la detección de una bacteria asociada a la erisipela en muestras obtenidas de algunos ballenatos.
El especialista Víctor Fratto explicó que la bacteria pertenece a microorganismos que se encuentran naturalmente en el ambiente marino y que pueden estar presentes en peces, moluscos y crustáceos. En los cetáceos, una infección puede producir lesiones cutáneas y, en determinados casos, derivar en una infección generalizada o septicemia.
Sin embargo, encontrar la bacteria no equivale todavía a haber demostrado que fue la causa de muerte.
Ese es uno de los puntos centrales de la investigación actual. Los científicos deben analizar las muestras, estudiar las lesiones y determinar si existe una relación causal entre el microorganismo y los cuadros observados en los animales.
Desde el Gobierno de Chubut señalaron que, hasta el momento, no se encontraron evidencias que permitan atribuir la mortalidad a factores de origen humano. La hipótesis de trabajo apunta preliminarmente a una bacteria común en el agua de mar capaz de producir una afección sistémica en los ballenatos.
¿Por qué afecta principalmente a las crías?
Otra de las preguntas que intenta responder la investigación es por qué el fenómeno parece concentrarse en los ballenatos y no en las ballenas adultas.
El secretario de Ambiente de Chubut, Juan José Rivera, señaló que el agente identificado estaría afectando a las crías y que se trata de una bacteria habitual del ambiente marino. El funcionario sostuvo que no habría una relación con una acción humana, aunque remarcó que la investigación continúa para determinar qué condiciones hicieron que el microorganismo pudiera provocar enfermedad en estos ejemplares.
Los científicos buscan establecer si existe algún factor ambiental, sanitario o propio de los animales jóvenes que pueda explicar esa susceptibilidad.
El número de ballenas no muestra, por ahora, una caída de la población
La elevada mortalidad de crías también generó preguntas sobre el estado general de la población de ballena franca austral.
Los datos disponibles hasta ahora no muestran por sí mismos una tendencia de disminución de la población. El Gobierno provincial señaló que los registros de 2026 muestran variaciones interanuales, algo que debe analizarse teniendo en cuenta la dinámica natural de la especie.
El primer censo aéreo de la temporada 2026, realizado el 6 de septiembre por investigadores del LAMAMA-CESIMAR-CONICET, contabilizó 1.375 ballenas francas australes, de las cuales 409 eran crías. La cifra fue inferior al récord de 2.110 ejemplares registrado en 2025, pero los investigadores explicaron que la diferencia no debe interpretarse como una caída poblacional: influyen la fecha del relevamiento, la distribución de los animales y las áreas observadas.
Por eso, la mortalidad de ballenatos y el tamaño de la población son dos indicadores relacionados, pero no pueden interpretarse como equivalentes.
¿Cómo se investiga la muerte de cada ballenato?
El Programa de Monitoreo Sanitario de la Ballena Franca Austral trabaja desde 2003 con el objetivo de conocer las causas de mortalidad y detectar posibles amenazas naturales o relacionadas con actividades humanas.
Cuando las condiciones y el estado del cuerpo lo permiten, los equipos realizan necropsias, mediciones y toma de muestras biomédicas. Esos materiales permiten estudiar órganos, tejidos, lesiones y posibles agentes infecciosos.
El estado de conservación de los animales es una dificultad importante: cuando un ejemplar permanece demasiado tiempo en el agua o en la costa, la descomposición puede limitar la cantidad y calidad de información que puede obtenerse.
Además, los científicos necesitan evitar duplicaciones y completar los relevamientos antes de establecer una cifra final de mortalidad.
La investigación continuará durante la temporada y también después, cuando se completen los análisis de laboratorio.
El ICB señaló que la información acumulada durante décadas puede ser fundamental para interpretar el episodio actual: el programa cuenta con historias de vida de más de 5.500 individuos y varias décadas de seguimiento de la población.
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