“En Pasman, como en cualquier otra localidad chica del distrito, cuando alguien necesita una mano, el problema de uno rápidamente se convierte en una preocupación de todos. Docentes, auxiliares, familias, cooperadoras, instituciones y vecinos se organizan y acompañan, sosteniendo esa solidaridad tan propia de los pueblos”, afirmó Mauro.
La jornada también reconoció a quienes hacen crecer a Pasman desde distintos lugares: Matías Lies, por su aporte al desarrollo y al trabajo local; Mora Blanca Pasman, por impulsar el turismo rural y la vida cultural; y los jóvenes deportistas Ana Melchior e Ignacio Wisner, por representar a su pueblo con esfuerzo y dedicación.
Los alumnos de la Escuela Primaria emocionaron con “Las voces de mi casa”, una canción creada especialmente para el aniversario junto a la profesora Macarena Valliz. El cierre llegó con la danza folclórica de los vecinos Luciana y Sergio.
Pasman es escuela, solidaridad, arraigo y sostener esa vida comunitaria también significa trabajar para que vivir en un pueblo pequeño no implique tener menos oportunidades.
“Basta de mirar todo con un objetivo económico. Acá las escuelas y las instituciones tienen que seguir estando presente porque salvan vidas, incluyen, dan dignidad; tenemos que tener más de esto y no menos”, remarcó Mauro.