Un ascenso en ola ajena y la decadencia de los números
El triunfo de Zara en 2015 no respondió a la consolidación de un liderazgo propio descollante, sino a la inercia de la «ola amarilla» encabezada por Mauricio Macri, un fenómeno nacional que traccionó boletas a lo largo y ancho de la provincia y del país.
Sin embargo, cuando la marea bajó y el voto debió respaldar estrictamente la gestión local, los números hablaron por sí solos. En su intento de reelección, Zara logró retener la intendencia por apenas 39 votos, una señal inequívoca de desgaste prematuro. Cuatro años más tarde, la tendencia se confirmó: el electorado le dio la espalda y perdió la conducción del municipio.
El error estratégico
A la debilidad en las urnas se le suma un comportamiento político errático. El quiebre con La Libertad Avanza (LLA) representó un verdadero desacierto técnico en términos de estrategia legislativa e institucional. En la política moderna, romper bloques sin margen de construcción alternativa margina al dirigente y denota una incapacidad de lectura del escenario actual.
La ventaja táctica de Lorena Cecchini
Es en este marco donde la figura de Lorena Cecchini cobra valor táctico. Cecchini comprende con claridad que, en el armado territorial, depender o alinearse con un perfil perdedor constituye un lastre.
En un eventual mano a mano, la dirigencia que enfrenta a Zara cuenta con cartas de peso. Cecchini posee una ventaja comparativa decisiva: nunca ocupó cargos en el Ejecutivo local.
En un contexto de descontento social hacia las gestiones pasadas, la falta de exposición en la administración pública deja de ser una debilidad y se transforma en una de sus mayores virtudes políticas, permitiéndole interpelar al electorado sin el peso de las gestiones anteriores sobre sus espaldas.
*Miguel Angel Diaz - Analista Político - Colaborador