La ejemplar es seguida mediante un collar satelital colocado por la organización Aves Argentinas, mientras que el conservacionista Augusto Distel decidió instalar ocho cámaras trampa para observar sus movimientos sin interferir en su comportamiento.
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"Un día salí a buscar a Cucusa y noté algo diferente en su comportamiento. Sus movimientos habían cambiado", relató Distel. Ante esa situación, colocó las cámaras y se retiró de la zona.
Al día siguiente, al revisar las imágenes, llegó la confirmación esperada: Cucusa había tenido cuatro cachorros. Los registros permitieron observar incluso cómo la madre transporta a sus crías, un comportamiento clave para entender cómo protege a sus pequeños en sus primeras semanas de vida.
Durante la etapa de crianza, los ejemplares adultos de esta especie trasladan cada dos o tres días a sus cachorros entre distintos sitios de refugio. Registrar estos movimientos permite conocer mejor cómo utilizan el ambiente y cómo se comportan durante una de las etapas más vulnerables de su ciclo de vida.
Este tipo de información resulta fundamental para diseñar estrategias de conservación más efectivas y para proteger los hábitats que la especie necesita para reproducirse.
Crédito_ Parques Nacionales Y Reservas De Argentina