Las mezquindades políticas parecen haberse instalado en el centro de la escena, poniendo bajo la lupa las decisiones y definiciones que deberían estar orientadas a honrar uno de los acontecimientos más trascendentes de la historia de Carmen de Patagones.
Idas y vueltas, diferencias y disputas que no hacen más que empañar lo que debería ser un verdadero acontecimiento histórico, cultural y popular para toda la comunidad maragata.
Este Bicentenario deja al descubierto una realidad preocupante: pareciera que ni siquiera frente a una fecha de semejante trascendencia somos capaces de dejar de lado los egoísmos y las diferencias políticas.
Y entonces surge una pregunta inevitable: "si no podemos ponernos de acuerdo para honrar nuestra propia historia, ¿qué podemos esperar para construir nuestro futuro?"
Lo que está ocurriendo representa una falta de respeto hacia quienes pusieron el pecho a las balas para defender estas tierras. Pero también hacia cada vecino y vecina que siente orgullo por su identidad y por la historia de Patagones.
La Batalla del 7 de Marzo de 1827 no tiene ideología política, no tiene dueño ni pertenece a ningún gobierno de turno. "La historia es de todos y el Bicentenario también debe serlo".
Lacarra, Olivera, Felipe de la Patria, Molina y sus gauchos, Cata Villarino, las Damas Defensoras y tantos hombres y mujeres que entregaron todo para escribir una de las páginas más gloriosas de nuestra historia merecen mucho más que disputas de poder y mezquindades circunstanciales.
Doscientos años después, la memoria de aquellos héroes debería unirnos, no enfrentarnos.
PERDÓN... PERDÓN... PERDÓN...
Porque la historia grande de la Patria merece estar por encima de cualquier egoísmo político.