En las últimas horas se conoció la carta de despedida que dejó el joven que perdió la vida en un fatal accidente sobre la Ruta 51, cuando circulaba en un Ford Escort Ghia SX desde Bahía Blanca hacia Cabildo y protagonizó un choque con un camión Ford Cargo que transitaba en sentido contrario.
Cuando llegó la Policía, el conductor del automóvil ya había fallecido. El camionero, por su parte, no sufrió lesiones. La causa fue caratulada como homicidio culposo.
Pero detrás de la tragedia vial apareció un mensaje que conmueve profundamente: una carta dirigida a sus padres, sus abuelos, su novia y sus amigos.
A sus padres les agradeció por la crianza, por cada plato de comida, por el acompañamiento y por haberlo ayudado a cumplir tantos sueños. A sus abuelos les reconoció el amor y la dedicación con los que lo criaron y lo acompañaron en su camino para convertirse en hombre.
A su novia, con quien compartió cinco años de relación, le dedicó algunas de las palabras más íntimas y dolorosas:
“Gracias por estos 5 años, por esos viajecitos, esas comidas, esas risas, charlas, por bancarme en las buenas y las malas”.
También le pidió perdón por las heridas que pudo haberle causado y dejó una frase que hoy estremece: “Nunca fui un hombre malo, siempre tuve el corazón limpio para entregártelo una y mil veces más”.
A sus amigos les agradeció los viajes, los asados, las charlas, los autos y cada momento compartido. Esos pequeños grandes recuerdos que construyen una amistad y que, de un momento a otro, se convierten en ausencias imposibles de llenar.
La carta termina con una promesa que atraviesa el alma:
“Desde acá arriba los voy a cuidar mucho a todos y guiarlos para que no les pase nada, los amo a todos”.
UNA AUSENCIA QUE DEJA MIL PREGUNTAS
Una vida joven que se apagó en una ruta. Una familia que deberá aprender a convivir con un dolor inmenso. Una novia, unos amigos y tantos seres queridos que hoy encuentran en esas palabras un último abrazo.
A veces, las despedidas llegan de la manera más inesperada y dejan silencios que ninguna palabra puede llenar.
Hoy, la Ruta 51 vuelve a ser escenario de una tragedia. Pero esta vez, detrás de los hierros y las estadísticas, hay una historia, una familia y un joven al que muchos van a extrañar.
Que descanse en paz.