Del otro lado del océano Atlántico y en el marco del XII Campeonato Mundial de Natación y Natación Artística para Personas con Síndrome de Down, Amparo Pérez Núñez brilló en el agua del Centro Deportivo de Albufeira.
La nadadora local, de apenas 13 años y representante del club Neptunia, tuvo una destacadísima participación al obtener tres medallas de bronce en la categoría Junior: 50 metros espalda, 25 metros pecho y 50 metros pecho. Además, logró quintos puestos en 50 metros mariposa, 25 metros libres, 50 metros libres y 25 metros espalda. Por su parte, en la posta 4x50 metros libres, la Argentina participó con un equipo juvenil —integrado entre otras nadadoras por "Ampi"— que alcanzó el octavo puesto a lo largo de los cinco días de competencia.
Detrás de este desempeño hay una historia de esfuerzo, compromiso y pasión como motor de éxito: el camino de Amparo Pérez Núñez desde sus inicios en la natación hasta el triple podio en el Mundial de Portugal.
Sus comienzos en el deporte se remontan a los 4 meses de vida, impulsados por un doble motivo: la pasión de su padre, Pablo Pérez Núñez, quien también es nadador, y la recomendación de la disciplina como una excelente vía de estimulación temprana. La actividad empezó en Pilar, Buenos Aires, donde la familia residía en ese momento. Desde entonces, tras el regreso a Gualeguaychú, mantuvo una continuidad ininterrumpida —primero en la escuela y luego en el plantel de competencia del club Neptunia—, con la única excepción de un breve parate durante la pandemia.
“Para Amparo, la natación es un espacio de disfrute absoluto y un momento muy esperado de la semana para encontrarse con sus entrenadores y compañeros. En este último tiempo, con su convocatoria a la Selección Argentina, el volumen y la frecuencia de los entrenamientos aumentaron, sumando chequeos nutricionales y trabajo de gimnasio. Esto implicó ajustar la rutina de ella y de toda la familia, pero en todo el proceso ella siempre demostró un compromiso enorme y una alegría contagiosa”, expresó su padre, Pablo Pérez Núñez, quien viajó a Portugal junto a Gisela Siri —madre de Amparo— para acompañarla en esta increíble aventura.
Sobre la rutina de entrenamiento en Gualeguaychú, Pablo detalló: “Actualmente entrena cinco días por semana. Realiza prácticas de natación de dos horas diarias en el club, integrada al plantel y bajo la dirección del profesor Facundo Ferreyra. Además, tiene un estímulo semanal específico de técnica, partidas y vueltas —enfocado en la competencia para deporte adaptado— con Cintia Almaraz, de Ateneo Inclusión. Finalmente, completa su preparación física con un estímulo semanal junto al profesor Gustavo Taboada en el gimnasio Mega Gym”.
Si bien su conexión con el agua se remonta a su primer año de vida, hasta 2024 Amparo nunca había participado en competencias, ni convencionales ni adaptadas. “Todo comenzó a través de un contacto del profesor Gustavo Taboada, quien nos comentó la posibilidad de participar en las ligas del Comité Paralímpico. En el primer torneo, una Liga Paralímpica en Lomas de Zamora en octubre de 2024, fue observada por técnicos de la Selección. Así accedimos a un mundo nuevo que nos llevó a tomar contacto con Fadasd (Federación Argentina de Deportes para Atletas con Síndrome de Down), desde donde nos orientaron sobre sus proyectos”, contó.
“Amparo comenzó a participar en torneos y, al ver sus marcas y su evolución técnica, fue convocada a concentraciones y campus donde el cuerpo técnico nacional evaluó a los atletas en diferentes aspectos técnicos y de convivencia. Durante los campus se realizaron charlas con psicólogos, nutricionistas y evaluaciones antropométricas.
Finalmente llegó la convocatoria oficial para formar parte de la Selección Argentina en este Mundial. Para clasificar, cada atleta debió alcanzar al menos las marcas 'B' requeridas y cumplir con pautas de conducta para sumarse a una delegación y actuar de manera autónoma. Todo este proceso lo vivió con muchísima alegría, compartiendo con colegas de todo el país, lo que potenció de manera notable su autonomía, sus vínculos y su autoconfianza”, agregó su padre.
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Sobre la reacción de la joven atleta al enterarse de que representaría al país en una cita ecuménica, Pablo reveló: “Cuando llegó la confirmación oficial de su lugar en la Selección, Amparo se puso feliz: era el fruto de un trabajo de mucho tiempo. Como familia nos emocionamos muchísimo y enseguida empezamos a buscar mapas para mostrarle dónde quedaba Portugal y cómo era la ciudad. Más allá de la alegría inmensa, quedó claro que esto implicaba un salto en la exigencia, con más compromiso en los entrenamientos y en la mejora técnica, algo que ella asumió con total responsabilidad”.
La delegación argentina que participó en el Mundial estuvo conformada por cinco entrenadores y 15 atletas, alojados en un hotel compartido con las demás delegaciones. El torneo reunió a 170 nadadores de 24 países, lo que le otorgó un marco imponente a cada jornada de competencia. Las pruebas se desarrollaron por la mañana con las etapas preliminares, mientras que por la tarde se disputaron las finales. En el cierre de cada jornada se realizaron las ceremonias de premiación, donde Amparo, su familia y el equipo argentino vivieron momentos emotivos al entonar el himno nacional durante la entrega de medallas.
Tras la inolvidable experiencia en tierras lusitanas, el principal objetivo en el horizonte de Amparo Pérez Núñez apunta a los Trisome Games —el equivalente a los Juegos Olímpicos para personas con síndrome de Down—, que se celebrarán del 19 al 26 de marzo de 2028 en Tampico, México.